FOMO: ¿Por qué sentimos que nos estamos perdiendo de todo?
- Spring Steps
- 3 mar 2025
- 3 Min. de lectura

Seguro les ha pasado: estás revisando las redes sociales y de repente ves fotos de una fiesta a la que no fuiste, un viaje increíble que alguien está haciendo, o un grupo de amigos pasándola bien. Y aunque estábamos tranquilos hace cinco minutos, ahora sentimos una punzada rara… una mezcla de ansiedad, incomodidad y hasta tristeza. Eso tiene nombre: FOMO.
FOMO viene del inglés “Fear of Missing Out”, o lo que es lo mismo: miedo a perderse de algo. No es solo una sensación pasajera, sino un fenómeno que la psicología ha estado estudiando con bastante atención en los últimos años. Es esa necesidad constante de estar conectado, de saber qué está pasando, de no quedarse fuera. Y, paradójicamente, mientras más conectados estamos, más presente se vuelve este miedo.
Estudios como los de la Universidad de Oxford han demostrado que el FOMO está fuertemente ligado al uso excesivo de redes sociales. No es casualidad: plataformas como Instagram, BeReal, Snapchat, TikTok o Facebook están diseñadas para mostrarte lo más espectacular, divertido o envidiable del día de alguien más. El resultado: empezamos a comparar nuestra vida real con la versión “highlight” de la vida de otros, y claro, sentimos que algo nos falta.
Además, investigaciones han relacionado el FOMO con niveles más bajos de satisfacción personal, mayor ansiedad, problemas para concentrarse e incluso trastornos del sueño. Parece una exageración, pero no lo es: vivir constantemente con la sensación de estar perdiéndose algo puede afectar nuestro bienestar emocional de forma muy real.
Aunque todos podemos sentir FOMO en algún momento, los adolescentes y jóvenes adultos suelen ser los más vulnerables. Están en una etapa de construcción de identidad, donde la validación social pesa mucho. Pero ojo, nadie está exento. Incluso personas adultas, profesionales o padres de familia, pueden sentir que se están perdiendo oportunidades, eventos o “momentos importantes” al ver lo que otros comparten. Así como muchos padres mides su crianza por lo que ven en redes sociales.
¿Qué podemos hacer al respecto? No se trata de demonizar las redes sociales ni de desconectarnos por completo (aunque un descanso digital nunca viene mal). Se trata de tomar conciencia. Aquí van algunas ideas que pueden ayudar:
Practicar la gratitud: En lugar de enfocarse en lo que no estás haciendo, piensa en lo que sí tienes y disfrutas.
Limita el tiempo en redes: Usa herramientas que te permitan controlar cuánto tiempo pasas en ellas.
Crea momentos significativos offline: Sal a caminar, comparte con amigos y familiares, sin el celular, hacer algo que te guste solo porque sí. A veces es mejor y más fácil llenar la agenda, que buscar limitar el tiempo de uso del celular.
Recuerda que lo que ves no es toda la historia: Nadie publica sus momentos aburridos, tristes o inseguros. Todos tenemos altibajos, solo que no todos los mostramos.
Al final, no pasa nada si no tenemos algo o si nos perdemos de algo. El FOMO parte de una ilusión: que si no estamos ahí, me estoy perdiendo de la gran cosa. Pero la verdad es que no pasa nada por no estar en todo. De hecho, decir "no" a algunas cosas también es una forma de decirse "sí" a sí mismo.
¿Les ha pasado sentir FOMO últimamente? Comparte este artículo con alguien que necesita recordarlo: no tienes que estar en todo para estar bien.
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